El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentó un nuevo informe, Limiting Overshoot, que confirma lo que varios científicos venían anticipando: el planeta no llegará a tiempo para mantenerse por debajo de los 1,5 °C de calentamiento respecto a la era preindustrial. En el escenario más favorable, la temperatura máxima rondaría los 1,8 °C; en los menos optimistas, superaría los 2 °C.
El secretario general de la ONU, António Guterres, fue directo al presentar el documento: diez años después del Acuerdo de París, el mundo "no está cumpliendo esa promesa". El informe plantea que la ruta realista ya no es evitar por completo el sobrepaso, sino lograr una trayectoria de "sobrepaso, punto máximo y descenso": limitar cuánto suben las temperaturas, acortar el tiempo que permanecen por encima de 1,5 °C, y trabajar para volver a ese umbral lo antes posible mediante la reducción drástica de emisiones de gases de efecto invernadero y metano.
Para Bolivia, este no es un dato abstracto. Las olas de calor más intensas, la mayor irregularidad de las lluvias, el estrés hídrico y el aumento de incendios forestales —como los que este año motivaron financiamiento internacional para el Beni— son manifestaciones locales de la misma tendencia que describe el informe. A mayor temperatura global, mayor presión sobre las fuentes de agua, la calidad del aire y los suelos productivos del país.
Adaptarse al cambio climático exige primero saber en qué punto se está parado. Sin datos ambientales confiables es imposible medir el impacto real ni sustentar decisiones. Algunas líneas de acción que cobran más urgencia con este informe:
- Monitoreo periódico de calidad de agua y aire para establecer líneas base y detectar tendencias de deterioro
- Evaluaciones de impacto ambiental que incorporen escenarios de mayor estrés hídrico y climático
- Trazabilidad y respaldo técnico (acreditación ISO/IEC 17025) para reportes ante autoridades y organismos financiadores
- Gestión responsable de residuos y sustancias peligrosas como parte de la reducción de la huella ambiental
En Envirolab creemos que la medición es el primer paso de cualquier estrategia de adaptación climática seria. No se puede gestionar lo que no se mide, y en un contexto donde los márgenes se estrechan, contar con análisis de laboratorio acreditados y confiables deja de ser un requisito administrativo para convertirse en una herramienta de gestión de riesgo.